Jordi Gómez
Nace en Barcelona, 1951.
En el seno de una familia numerosa y sin demasiados recursos, Jordi empieza a escribir a una edad muy temprana. Su vocación no es casualidad, debido a la presión social de aquel período de posguerra, en plena reconstrucción de una sociedad sumida en el desanimo, pero con esperanza. Vive una infancia difícil que le obliga a recluirse en el seno familiar. A pesar de todo, no se considera ajeno a la realidad de la vida cotidiana. Nada ni nadie le impide ser testigo fiel de los acontecimientos y vierte cada detalle que visualiza sobre el papel, cada uno de esos momentos se amontonan entre líneas convulsas.
Jordi Gómez tiene síndrome de Down.
En esos primeros pasos como escritor, destaca un sensible cromatismo gráfico, desafiando la sintaxis gramatical común en un verdadero esfuerzo expresivo. A pesar de mantener un estilo único entre pensamiento crítico y fantasía, entre la función educadora y moralizadora del arte y las exigencias de la forma artística, es consciente aún de no ser comprendido. Sin embargo, ese desabrimiento no ha obstaculizado su producción. Supone una lucha vital, un compromiso consigo mismo en una vorágine narrativa arrolladora. El basto archivo acumulado, es el reflejo de una vida dedicada al mismo. Por encima de cualquier actitud crítica, poética o narrativa, la presentación de este trabajo reivindica un cambio en las estrategias culturales, promovidas muchas veces por el valor teórico de los contenidos y formas (aquellas en las que precisamente participo), obviando un valor tan común cómo intuitivo, el simple esfuerzo de comunicar.
Sería una oportunidad única contar con las herramientas suficientes para desarrollar este trabajo, no como un homenaje o tributo a una figura en concreto, sino como otra forma expresiva más de la que el espectador pueda interpretar a su manera.